miércoles, enero 18, 2012

Haciendo a Lima (más) horrible

Teóricamente un alcalde debe contribuir a embellecer una ciudad. En Lima, sin embargo, la cosa parece ser al revés. Cuando algún alcalde distrital o uno provincial (Castañeda para ser más exactos) tiene una idea, ésta normalmente es para joder el entorno.

En esta ciudad mucha gente entiende la palabra "embellecer" como "echar más cemento". Entonces no es de sorprendernos ver en gran parte de los distritos periféricos viviendas que son armatostes pero a ladrillo calato. En algunos lugares donde las viviendas observan un poco más de estética (pero no mucho más) los alcaldes se afanan en afear los espacios públicos.

Ejemplos del mal proceder de los alcaldes abundan: el bulevar de la avenida Los Quechuas en Salamanca (Ate) con esas espantosas fuentes de agua (que encima no funcionan), la invasión del espacio público de las playas en Barranco por parte de algunos restaurantes, el uso de publicidad invasiva en avenidas de mucho verde en Jesús María, la destrucción de Barranco para que pase el Metropolitano (como sea), la permisividad para que cualquiera levante una reja en calles de La Molina, la intención (que los vecinos combatieron) de cementizar lo más posible el parque Castilla en Lince, el mal gusto de muchos alcaldes por edificar "palacios municipales" con muchos vidrios de tipo-espejo y así sucesivamente.

Espantosas chimeneas en Paseo de la República

Pero muchas de las barbaridades que han cometido los alcaldes no serían posibles si no existiera la permisividad del Colegio de Arquitectos, que se supone es el encargado de velar por un urbanismo planificado de la ciudad. Lo lógico hubiera sido escuchar un grito en el cielo cuando al señor Comunicore le importó un pepino dividir Barranco en forma irracional. Se supone que dicho Colegio está para eso, no para espectar pasivamente que el alcalde del distrito donde está su sede permita una contaminación visual absurda en varias avenidas.

Los colegios profesionales en este país, como muchas de otras instituciones, no cumplen el papel que les corresponde en la sociedad. En el punto que tocamos, eso hace que cualquier alcalde idiota quiera echarse abajo un cerro porque interrumpe una vía (siendo el sitio un lugar arqueológico valioso) ó que otro alcalde (idiota también) permita que un parque sea destruído para levantar un edificio.

Con este amargor, que diferirá del dulzor de los que dicen que Lima está bonita, quiero de todos modos desearle a mi ciudad un feliz aniversario.

Lima te queremos mejor.

Imagen: http://img521.imageshack.us/img521/2867/22174360.jpg

1 comentario:

José André dijo...

Y que decir de un Cristo de Plástico de dudosa calidad estética y dudoso financiamiento ......